El canal de Donna al sur de la ciudad de Donna, Texas fue construido por granjeros para el propósito de la irrigación al principio de los años 1900s. El sistema de riego cubre más de 400 acres y se extiende pormás de siete millas del Río Grande a través de canales sinuosos que atraviesan campos agrícolas y zonas residenciales cercanas.

Hoy en día, el sistema suministra agua potable a las ciudades de Donna y Alamo en el Condado de Hidalgo. A lo largo de los años el canal- conocido localmente como el Lago Donna – se convirtió en una fuente popular de pesca para residentes de todo el Valle del Río Grande, que sin saberlo ponen a sus familias y a sí mismos en riesgo al comer algunos de los peces más contaminados en el país.

Mapa del canal

En 1991, una revisión ambiental identificó un grupo de defectos del tubo neural en los bebés de la región. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) realizó un estudio de exposición con nueve familias en los Condados de Hidalgo y Cameron, tomando muestras de filetes de pescado de una de las familias que supuestamente lo pescó en el sistema del Canal de Donna. El estudio encontró los niveles más altos de bifenilos policlorados (PCBs) jamás registrados en la muestra de peces.

Los PCB son un grupo de productos químicos sintéticos utilizados en equipos eléctricos tales como transformadores. Además de causar cáncer, los altos niveles de PCB pueden dañar el sistema cardiovascular, gastrointestinal, inmunológico, musculoesquelético y neurológico. Las muestras de sangre y orina tomadas de la familia confirmaron la exposición a los PCB.

Después de más investigación el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas (DSHS, por sus siglas en inglés) concluyó que, “el consumo de cualquiera de las especies de peces de la muestra del Sistema de Irrigación de Donna se espera que dañe la salud de la gente”. En 1994 la agencia llegó a prohibir la posesión de peces que impide y multa al individuo con $500 por tomar peces del canal. DSHS colocó señalamientos a lo largo del canal para informar a las personas de la prohibición de la pesca. También realizaron visitas a comunidades cercanas, distribuyendo panfletos y tuvieron sesiones de información con la esperanza de reducir la pesca y el consumo de pescado contaminado. La agencia estatal también visitó restaurantes locales para advertirles de no comprar pescado de vendedores sin licencia debido a los peligros potenciales para la salud.

Mientras que la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ, por sus siglas en inglés) y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) realizaron análisis adicionales de muestras de peces, sedimentos y agua, los habitantes locales continuaron accediendo el canal. Varios estudios más y 11 años después del descubrimiento de los PCBs, la fuente de la contaminación se redujo y la EPA declaró el Embalse y Canal de Donna como parte de la Lista de Prioridades Nacionales de Superfund en el 2008. A lo largo de este proceso el canal se ha mantenido abierto y accesible para la pesca, a pesar de ser propiedad privada del Distrito de Irrigación #1 de Donna.

Desde su designación como Superfund, el Canal de Donna ha pasado por un largo proceso de remediación. En el 2008, la EPA y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos realizaron una “matanza de peces” a través de electrochoque como una solución a corto plazo. También implementaron una eliminación de peces en 2012. Pero el pez regresó inevitablemente y mientras la investigación correctiva continua, se tomaron pocas acciones para realmente detener a la gente de la pesca.

Rafael Casanova, EPA Superfund Site Coordinator | Courtesy of EPA

En marzo de 2016, siete años después de que el Canal de Donna fuera categorizado como un sitio de Superfund, la EPA publicó sus evaluaciones de Riesgo de Salud Ecológica y Humana. Los informes encontraron que la fuente de PCBs en el sistema es una tubería de concreto, conocida como un sifón, que corre bajo el Arroyo Colorado y bombea agua desde el Río Grande hacia el sistema. Los materiales del sifón contienen PCB que se liberan cuando el agua se mueve a través de la tubería. Los productos químicos se establecen en el agua y los sedimentos son consumidos por la vida acuática que retiene los PCB en su tejido graso. A medida que los peces se mueven más arriba en la cadena alimenticia, la bio-acumulación de las toxinas llegan a niveles extremadamente peligrosos: mientras más grande sea el pez, más severa será la contaminación.

Los informes de toxicidad encontraron niveles de PCB en peces que son 47 veces más de lo que se considera peligroso para la salud humana. La evaluación del riesgo para la salud concluyó que “si no se toman medidas correctivas u otros medios de control para el consumo de pescado [del depósito y canal], entonces hay un potencial incremento a mayores probabilidades de cáncer en niños, adolescentes y adultos recreativos.”

Float from ARISE Día del Niño Community Parade

Con estos resultados preocupantes, la EPA pasó a un Estudio de Factibilidad para evaluar tecnologías de tratamiento y opciones de remediación basadas en nueve criterios. Estos nueve criterios se dividen en tres categorías llamadas criterios de umbral, de equilibrio y de modificación. Los criterios de umbral tienen que ver con la protección general de la salud humana y ambiental, así como asegurar el cumplimiento de regulaciones federales o estatales como la Ley de Agua Potable Segura, y deben ser atendidos primero. Los cinco criterios principales de equilibrio son la eficacia a largo plazo, la reducción de la toxicidad, la eficacia a corto plazo, la viabilidad de la aplicación y el análisis de los costos. Una vez cumplidos los criterios de umbral y equilibrio, se priorizan las opciones.

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La EPA ofreció siete soluciones para el sitio de Donna Superfund, que van desde “ningún acción adicional” hasta las más abarcadoras que requieren el reemplazo del sifón y el dragado del sedimento y el monitoreo del canal. Se mantuvieron cuatro alternativas para una evaluación más detallada, incluida una “Acción Limitada” centrada en la señalización, la educación, la continuación de la prohibición de los peces y la restricción de la tierra. Dos de las alternativas de limpieza son similares pero difieren en costo. La opción de deslizar la línea o colocar una nueva tubería dentro del sifón tendría un efecto similar en la reducción de la propagación de PCB en el pescado que la alternativa de sustituir el sifón por completo. El reemplazo del sifón es realmente la solución más eficaz para eliminar la fuente de contaminación.

Las opciones de remediación ahora esperan los dos criterios de modificación, la aceptación de la comunidad y la del estado. Se toman en consideración las preguntas del estado y las de las comunidades locales antes de seleccionar una alternativa de limpieza y desarrollar un documento más detallado llamado Plan Propuesto. El aporte de la comunidad es clave para encontrar la mejor opción para los residentes y el ambiente local. La participación pública es necesaria antes de finalizar el documento que describe los pasos de limpieza del sitio.

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Han pasado 24 años desde que se detectaron los PCB’s para que el EPA identifique la fuente de contaminación y proponer soluciones correctivas. Veinticuatro años es mucho tiempo – pero viene como un alivio tomando en cuenta que el sifón, propiedad del Distrito de Irrigación # 1 de Donna, ha estado desechando químicos tóxicos desde los principios de 1900. Eso es más de cien años de veneno, un siglo de familias del Valle que consumieron los peces más contaminados en la historia de la EPA.

Donde el gobierno ha fracasado, los grupos de servicios y organizaciones comunitarias han trabajado para proteger a las familias del Valle, especialmente aquellas con mayor riesgo de contaminación como los pescadores de sustento y residentes de colonias que rodean el embalse. Grupos como A Resource in Serving Equality (ARISE), una organización de empoderamiento de las mujeres residentes de colonias, y Texas Low Income Housing Information Service, están presionando a las agencias responsables ha hacer más.

Los grupos creen que los esfuerzos de las agencias estatales para educar al público y hacer cumplir la prohibición de pesca no han sido eficaces, como lo demuestra la continuación de la pesca en el canal. El DSHS informó previamente sobre los problemas en sus esfuerzos de divulgación, incluyendo problemas básicos como señalamientos ausentes, oscurecidas o dañadas. La agencia señaló que, “la mayoría de las personas con las que hablamos mencionaron que no eran conscientes de la prohibición del consumo”.

Los miembros de ARISE y los residentes de la zona no se sorprenden de que la comunidad circundante carezca de conciencia del problema. Ellos atribuyen esta brecha en la comprensión pública a la inconsistencia por el estado y los esfuerzos esporádicos anteriores de la EPA. Los pocos señalamientos alrededor de la zona de contaminación les resultan contradictorios a estos grupos – los señalamientos de advertencia originales mostraron a un hombre con una cubeta llena de peces, lo que implica que es una buena zona para la pesca. Para las personas con conocimiento limitado del inglés o que no pueden leer, estos señalamientos podrían ser fácilmente malentendidos. De hecho, el DSHS encontró que, “unas pocas personas indicaron que pensaban que los señalamientos de advertencia se pusieron en lugar para asustar a algunos pescadores de modo que sólo los empleados del Distrito de Donna Agua pudieran pescar”.

Un equipo de profesionales de la salud y profesores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas A & M realizaron un estudio de caso sobre el riesgo de exposición a peces contaminados con PCB en comunidades de residentes hispanohablantes de bajos ingresos de las colonias del condado de Hidalgo. Sus hallazgos sugieren que los residentes carecen de una comprensión al riesgo de exposición a los PCB a pesar de la señalización y otras formas escritas de divulgación. El estudio encontró que se necesitan métodos de comunicación adicionales para desarrollar, “estrategias multimedia confiables y adaptadas culturalmente dentro de esta comunidad”.

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Gracias a los defensores, la colaboración entre los grupos comunitarios y el Departamento de Justicia Ambiental de la EPA creció. Las discusiones abiertas alrededor del sitio de Superfund comenzaron en el 2015 y continuaron en 2016 a través de reuniones de la comunidad trimestrales. El grupo de trabajo consistió de residentes de colonias, grupos comunitarios, funcionarios electos locales y personal de la TCEQ y EPA quienes trabajaron para revisar y editar el material utilizado para informar a los residentes de la contaminación. Las organizaciones comunitarias aumentaron la conciencia de la comunidad y llevaron el tema a los medios de comunicación locales en inglés y en español, así como a fuentes de noticias estatales como el Texas Tribune.

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La colaboración hizo que la información técnica sobre las evaluaciones de salud y ambientales fuera más accesible al asegurar que se proporcionarán en inglés y español. La aplicación de la prohibición de la pesca se convirtió en una prioridad, así como reducir el acceso a los canales. Advertir a las personas sobre el pescado y la contaminación antes de llegar al lugar también fue prioridad. Aunque no todas las partes involucradas fueron receptivas -incluyendo el Distrito # 1 de Donna Irrigación, el cual no envió representantes a las reuniones trimestrales- el grupo de trabajo fue un intento productivo de romper las brecha y desarrollar soluciones creativas para reducir el consumo de pescado tóxico mientras se planean soluciones a largo plazo. El grupo de trabajo hasta creo un plan de comunicaciones multiplataforma y elaboró de un guión para un anuncio de servicio público bilingüe que contaría con médicos locales como portavoces.

Sin embargo, el proyecto nunca se cumplió.

Con la llegada de la nueva administración y una agenda federal que da prioridad la deconstrucción de la EPA, la participación comunitaria se limitó. Las reuniones trimestrales no han ocurrido desde que el Presidente Trump asumió el cargo. Esta disminución en el interés del gobierno federal en uno de los sitios más tóxicos en Texas, es irónico dado que la seguridad a lo largo de la frontera de los EEUU-México es una prioridad para la administración de Trump. Sin embargo, un esfuerzo colaborativo de seguridad pública con auténtica participación cívica ha sido atrofiado.

Sin la intervención federal, los residentes del Valle del Río Grande deben buscar soluciones con los funcionarios electos locales, quienes no tienen la autoridad para resolver el problema o a quienes no les importa. Es sorprendente que los funcionarios electos de las ciudades de Álamo y Donna no estén más comprometidos a abordar estas preocupaciones ya que sus comunidades usan el sitio contaminado como fuente de agua potable. Mientras que los estudios de Donna Lake concluyen que los niveles de PCB en el agua no son una preocupación para la salud humana, la contaminación aún es preocupante a raíz de la atención nacional en las comunidades de color como Flint, Michigan, donde los residentes fueron envenenados a través de su agua potable.

A partir de ahora, el proceso de solución correctiva para el sitio Donna Superfund está en curso pero los grupos comunitarios pronto necesitarán la participación y los comentarios del público para asegurarse de que se elija la mejor solución a largo plazo, es decir, si el programa y la agencia federal no están desfinanciados o agotados.

En el clima político actual, donde los mexicanos, los mexicano-americanos, los latinos y las personas de color están sujetos a una retórica de odio que los humilla y les culpa por ser víctimas de opresiones institucionalizadas como el racismo ambiental, es vital que sigamos resistiendo. Los grupos organizadores siguen educando a los residentes sobre la contaminación y están buscando recursos para cubrir la necesidad de asistencia técnica. Su prioridad a corto plazo es evitar que las personas se envenenen a sí mismas, a sus familias y a otros. Una nueva campaña pondrá letreros de advertencia en los patios de los residentes cercanos al canal, para mostrar los peligros de la contaminación y que más locales se den cuenta. Estarán informando a la comunidad sobre el próximo proceso de la eliminación de peces y preparando comentarios públicos para exigir que la contaminación sea limpiada apropiadamente.

El nuevo administrador de la EPA, Scott Pruitt, ha dicho que la limpieza de los sitios de Superfund es una prioridad, y le estamos exigiendo que cumpla con esa promesa del Canal de Donna. Mientras que el proceso de la EPA alrededor del sitio ha sido burocrático y ha tomado demasiado tiempo, no podemos perder la inversión, el tiempo y la esperanza puesta en remediar las toxinas debido a recortes presupuestarios federales o políticas cambiantes. La contaminación del PCB en el Canal de Donna cuenta de vidas llenas de enfermedades de las personas que ingirieron veneno ya que las autoridades siguen sin informar y proteger a su gente adecuadamente.